Instituto Nacional de Antropología e Historia

INAH
Dirección de Estudios Históricos
Coordinación Nacional de Monumentos Históricos

Memoria de una ciudad
la ZCCM 1923-2011

José Antonio Rojas Loa O.
DEH-CNMH-INAH

El centro histórico de la Ciudad de México, lo que denominamos la Zona Central de la Ciudad de México la ZCCM, sigue siendo el corazón de nuestra ciudad a pesar  del crecimiento espectacular de la zona metropolitana (urbe) y de las grandes transformaciones que ésta manifesto.1

 En el centro histórico no sólo encontramos la mayor concentración del patrimonio histórico arquitectónico colonial y decimonónico del país, sino que es un centro histórico vivo.2 En él se encuentran los inmuebles que son símbolos en piedra del poder antiguo y actual: los monumentales vestigios del Templo Mayor, la Catedral Metropolitana, el Palacio Nacional, el antiguo edificio de la Universidad, el Palacio de la Inquisición, el edificio de correos, el Banco de México, el Palacio de Bellas Artes y cientos más.

Miles de personas, cruzan a diario por la gran plaza a la que llamamos Zócalo y éste es nuestro punto de concentración para festejar y protestar; miles también, viven, transitan, trabajan y comercian en los inmuebles del centro histórico o en sus calles.

Nuestro centro histórico se transforma y cambia, algunas veces lentamente, de poco a poco, con el quehacer de sus habitantes, debido a la voracidad de sus rentistas o bien debido a la violencia destructiva de sismos o terremotos o de las muchas obras que han privilegiado la vialidad automotriz por encima de la peatonal o la conservación del patrimonio prehispánico sobre el colonial. Muchas de las antiguas viviendas han sido restauradas, pero también otras muchas han desaparecido o se han deteriorado y convertido en comercios, oficinas o bodegas.

Las series fotográficas que aquí se presentan nos permiten tener una imagen real, sin retoque, de la transformación en el uso del suelo a lo largo de los casi 90 años de historia gráfica, dándonos la oportunidad de tener una idea mas objetiva y clara de la permanencia y transformación arquitectónica de la ciudad desde los primeros años de la época colonial hasta el año de 1925, fecha límite que situamos para elaborar el primer inventario de edificios de la Zona Central de la Ciudad de México. Fecha elaborada un poco al azar, por la falta de una madurez teorica  en referencia a la arquitectura, pero que se distinguia de lo que veiamos y sabiamos de la arquitectura colonial  y de la del siglo XIX con sus reminicencias en las primeras décadas del siglo XX.3

De los 2,411 inmuebles catalogados, el 20.5 por ciento correspondía a edificios que entraban en la categoría de edificios plurifamiliares con usos comunes conocidos en la Ciudad de México como "vecindades", las cuales contaban con baños, lavaderos y un espacio central  de usos multiples compartido por todos sus habitantes. Asimismo se registró que en casi la mitad de estas vecindades se mantenía vigente –a pesar de las autoridades y de los propietarios– el régimen de rentas congeladas, el cual dio lugar a una organización sui generis, entre los pobladores de estas vecindades, que llevaban por lo menos cuarenta años de permanencia y resistencia.

Otro de los resultados que arrojó esta investigación es que, para 1976, el total de las edificaciones construidas antes de 1925, representaban el 49 por ciento de la superficie del el espléndido mapa  dibujado e impreso por el Teniente Coronel don Diego García Conde a finales del siglo XVIII, que constituyó la base geográfica del inventario fotográfico y del insuperable trabajo de recuperación y catalogación por los colegas del Seminario de Historia Urbana sobre el censo de 1811 de la ciudad de México.

De cada una de la 5,500 fotografías tomadas en esos años en película blanco y negro de 35mm. se hicieron, en los talleres del Archivo Fotográfico del INAH, tres copias de  5 x 7 pulgadas. Cada juego de copias se organizó a manera de un cuaderno de consulta. Uno quedó, uno bajo el resguardo de la Fototeca del INAH, otro fue llevado a la Biblioteca Orozco y Berra de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, y abierto a consulta pública y el tercero lo conservé en mi poder. Los negativos de las fotografías tomadas en esos años quedaron a resguardo en el Archivo Fotográfico del INAH. Despues de esto, varios años pasaron, durante los cuales las imágenes se quedaron almacenadas como un simple banco de datos resguardado en una fototeca, sin que se les diera algún uso especializado y sin que su existencia fuera promovida.

En el año del 2003, Georgina Rodríguez, responsable de la Fototeca de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, tuvo conocimiento de esta colección fotográfica y propuso digitalizarlas junto con las del hoy reconocido fotógrafo Manuel Ramos, (también se encontraban resguardadas en el Archivo Fotográfico de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (CNMH), Las fotografías de Ramos, habían sido tomadas entre los años de 1923 y 1934, durante la función del maestro Ramos como perito y fotógrafo de la Dirección de Monumentos Históricos. De este modo, se concretó la idea de elaborar un catálogo fotográfico de los perímetros conocidos ahora como A y B de la zona centro de la Ciudad de México con las dos colecciones, (las más amplias que tenía bajo su resguardo Instituto Nacional de Antropología e Historia).

En el mismo año del 2003 a la par del inicio de la digitalización de las cerca de 5500 fotografías que tomé durante los años setentas, para el SHU se inició la digitalización, en la fototeca de la CNMH, del segundo acervo fotográfico del Centro Histórico de la Ciudad de México, pilar también de esta historia gráfica que les presentamos: la colección fotográfica de Manuel Ramos.

Gracias al trabajo que desempeñó Martha Miranda4 en la fototeca de la CNMH al identificar los cerca de 1500 negativos de los inmuebles fotografiados por Manuel Ramos en el centro de la Ciudad de México, para finales del año del 2005, fue posible crear un catálogo digital que incluía ya tanto la colección fotográfica de Manuel Ramos (tomadas de 1923 a1934) como las mías (tomadas de 1973 a 1976).5

De la colección Manuel Ramos se sumaron al banco de datos de la Zona Centro de la Ciudad de México (ZCCM) elaborado por Rojas Loa las fotografías de 363 inmuebles existentes entre 1923 y 1934 que para el momento en que  se hizo el inventario de edificios en los años setentas ya habían sido demolidos o transformados en cualquier otra cosa: edificio, lote baldío, estacionamiento, bodega, o cualquier otro inmueble no identificable.6 El banco fotográfico conjunto quedó integrado así por las imágenes de 2,774 inmuebles construidos antes de 1925. A cada una de las impresiones se les anexó el código de bloque7 y manzana, el nombre de la calle y el número exterior del inmueble tal como había sido registrado en los años setentas. El banco digitalizado contiene, además, el número oficial del catálogo de la Fototeca de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH. Aunado a esto, es importante mencionar que al integrar estos dos proyectos fotográficos realizados con 50 años de distancia entre sí permitió en primera instancia elaborar un esquema edilicio que documenta el centro histórico de la ciudad de México y, en segunda instancia, al integrar las fotografias de ambas colecciones nos pudimos percatar de la alteración, permanencia o desaparición de numerosos edificios y su ambiente social.

Tomando como estructura la base de datos en la que se ordenaron en 2005 las fotografías de ambas colecciones por bloque, manzana y calle agregamos a ella las fotografías de Google-maps, lo cual dio como resultado los casi 90 años de historia gráfica del centro histórico de la Ciudad de México. Una herramienta que difícilmente podrá presumir otra ciudad. Además fácil de consultar, trabajar y entender.

Así, en el año 2010 se consolidó una nueva etapa de catalogación, cuando se incluyó una tercera serie de fotografías extraidas de lo realizado por Google Earth-Maps, en el que en base a un recorrido con cámaras de 360 grados fotografió, calle por calle, buena parte de la actual Ciudad de México. El trabajo que se desempeñó en esta etapa consistió en aislar inmueble por inmueble, lo fotografiado por Google Earth-Maps para el caso concreto del centro histórico, que ya teníamos catalogado. Hay que señalar que cuando la perspectiva de la toma  no coincidía con la de las imágenes catalogadas en ZCCM o no existía un acercamiento del inmueble, una fotográfa profesional fue encomendada para realizar las imágenes faltantes.8

El proyecto de edición consistió en la elaboración de un catálogo accesible en línea, ordenado con base en planos catastrales de los años setentas, subdivididos en las propias regiones catastrales, bloques y manzanas, lo que permite apreciar gráficamente los predios sin importar los cambios que éstos han tenido a través del tiempo. A cada inmueble corresponde una serie de imágenes, integradas en un solo “footeador” que en su conjunto nos brindan un registro histórico y confiable del esquema arquitectónico del centro de la ciudad, permitiendo visualizar la vida cotidiana de la zona estudiada a través de casi un siglo de imágenes: las de Manuel Ramos, tomadas entre 1923 y 1934, las de José A. Rojas Loa entre 1973 y 1976, y las de Google Maps entre 2010 y 2011.

Asimismo se ha integrado una base de datos que permite identificar el edificio en el  catálogo de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, su dirección con calle y número además de proporcionar datos sobre su número de pisos, viviendas y accesorias.

Sumado a lo anterior, se añadieron planos temáticos del centro histórico según los datos recabados durante la investigación de campo realizada a la par del inventario fotográfico en los años setenta, como son: superficie por metros cuadrados y número de viviendas por manzana, un plano que señala los inmuebles catalogados por la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (1 277) y un plano que señala los edificios catalogados por el proyecto ZCCM (2 774). En el caso de los distintos planos con los que se cuenta con información gráfica por región, bloque y manzana, se elaboraron modelos en tercera dimensión.9

Con el fin de facilitar el acceso a la información y simplificar el proceso, se instaló un buscador, que permite localizar a partir de los planos generales información precisa por bloque, calle o número.

El ordenamiento, programación y configuración de la estructura digital y puesta en funcionamiento fue elaborada desde su inicio por Juan Ortega Bonillo, a quien le reconozco al cual quedo profundamente agradecido por su paciente trabajo. El proyecto conto como siempre con el apoyo de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, la Fototeca de la Coordinación de Monumentos Históricos y el Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Beneficios del proyecto:
Dada la importancia histórica y simbólica del Centro Histórico de la Ciudad de México, la conformación de este catálogo razonado y automatizado brinda nuevas aportaciones a la historia urbana  en varios aspectos:

  • Potencia el uso de la fotografía como fuente documental de primera mano, trascendiendo su uso como simple ilustración.
  • Constituye un modelo de catalogación que puede servir a otras colecciones y acervos similares, que traten de la Ciudad de México o de otros centros urbanos.
  • Facilita la opción de navegar por la información en distintos niveles, tanto la requerida para el trabajo urbanístico, el histórico-académico o el del interés público en general.
  • Finalmente, consideramos que la propuesta novedosa del proyecto ZCCM radica en la creación de una herramienta de sistematización, ordenamiento y comprensión de las distintas miradas y representaciones gráficas de la zona central de la Ciudad de México, destacando sus inmuebles históricos y la vida cotidiana que gira a su alrededor y vive en su interior.

Por último, esta propuesta, como método de catalogación fotográfica, puede extenderse a cada uno de los centros históricos del país y de otras latitudes que satisfagan con registros similares.

FUNCIONAMIENTO DEL PROGRAMA

FUNCIONAMIENTO: La aplicación fue creada en Action script 2. Este lenguaje es el que da vida a una película flash la cual permite presentar cualquier tipo de medio audiovisual, digitalizado de una forma interactiva y dinámica, teniendo como único límite la creatividad del programador o diseñador.

La aplicación está formada de tres partes:

  • La presentación: consta de una película flash donde aparece la información detallada del proyecto en forma textual.
  •  El mapa: esta película flash tiene como función presentar un mapa de la zona central de la Ciudad de México, donde se puede navegar de acuerdo al interés del usuario.
  • En el mapa se pueden ubicar varios puntos de referencia para localizar un inmueble:
  • Límites y numeración de “bloques”
  • Numeración de manzanas catastrales
  • Nombres de calles
  • Numeración de predios
  • Número de catálogo registrado en la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos
  • Las direcciones en forma escrita a través de un buscador integrado al mapa.
  • Las fotos: (footeadores) cada lote o predio puede integrar varias fotos,  de 2 a 10 considerando: exteriores e interiores del inmueble.

INFORMACIÓN TÉCNICA

Requerimientos: La aplicación puede ejecutarse en las plataformas MAC o PC con reproductor de flash 8 o superior;
Tamaño en pantalla: Las dimensiones de la aplicación son de 925 x 650 pixeles con opciones a extender a pantalla completa;
Accesibilidad: Esta diseñada para uso a través de disco DVD (en proceso) o de Internet.

José Antonio Rojas Loa O.
Dirección de Estudios Históricos, INAH

CITAS

[1] Para el estudio cartográfico y estadistico de este estudio que nos permitiera comparar la zona central con el resto de la ciudad, se tomo como punto de partida la década de los años treinta del pasado siglo XX, ya que a partir de esos años es cuando se acentúan los procesos de concentración y centralización a la par de altos indices de crecimiento poblacional de la capital federal.

[2] La denominada Zona Centro de la Ciudad de México, fue declarada como Zona de Monumentos Históricos e inscrita en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO el 11 de octubre de 1987.

[3] Un trabajo profundo y bien documentado es el de Enrique X. De Anda Alanís, que le da la importancia adecuada al periodo de 1920-34, por las tendencias artísticas prevalecientes y al uso del cemento armado, como base de la “modernización” urbana y edilicia: La arquitectura de la Revolución Mexicana. Corrientes y estilos de la década de los veintes. Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, 1990.

[4] Martha R. Miranda Santo, Lo permanente de lo efímero. La colección Manuel Ramos de la Fototeca de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, (Tesis de Licenciatura) Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, 2005.

[5] La digitalización estuvo a cargo de Alejandro Martínez, bajo la coordinación de Georgina Rodríguez al frente de la fototeca.

[6] De los edificios fotografiados por Don Manuel Ramos durante los años en que trabajó para la Dirección de Monumentos Históricos, para el año de 2005, cuando se terminó con la identificación y digitalización de la colección solo se conservaban en pie el 40%.

[7] Conjunto de manzanas que permanecen como unidad física a pesar de las transformaciones de las mismas que la componen.

[8] Manuela Álvarez Campa. Como colaboradora de este trabajo de investigación y recopilación gráfica, tomó cerca de trecientas fotografías que se sumaron a lo que se señala como fuente 2010-2011.

[9] La elaboración de los planos por región y por bloque en tercera dimensión así como el ordenamiento del catalogo general fue gracias al trabajo del arquitecto Oscar Salmerón Vargas.

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